Archivos Mensuales: septiembre 2012

Duelo gestacional y perinatal: El dolor silencioso

Cuando hablamos de duelo gestacional y perinatal nos referimos a la pérdida de un bebé durante el período de gestación y el parto. Una pérdida perinatal es aquella que sucede en el período alrededor del parto. A efecto legal se contempla como muerte perinatal la que ocurre cuando el bebé ha pasado de la semana 24.

Tendemos a asociar un embarazo con la llegada de un futuro bebé, un nacimiento con vida, ¿qué ocurre cuando da lugar a la muerte de un bebé? Según el Ministerio de Sanidad, en 2009 ocurrieron, sin saber muy bien las causas, un total de 10.265 abortos, un hecho que parece que no tiene importancia, excepto para los padres que proyectaron una vida junto a ese bebé.

Cuando una pareja decide que ha llegado el momento de ser padres y empieza a buscar un bebé, se proyecta en el futuro, empiezan a gestar a nivel mental y emocional su futuro hijo. Esto implica expectativas, ilusiones y proyectos de futuro. La madre se siente madre desde que se sabe embarazada, siente que ese nuevo ser anida en su interior, a pesar de que sea muy temprano. Los futuros padres, ilusionados y felices, observan asombrados cómo un ser tan pequeño puede llegar a ocupar un espacio mental y emocional tan grande en sus vidas.

El duelo es un proceso natural que ocurre tras una pérdida, pero el duelo gestacional y perinatal tiene unas características específicas que difieren de otros tipos de pérdida. Se trata de duelos desautorizados, ignorados, silenciados, minimizados. Con ello nos referimos a que en muchas ocasiones, los duelos gestacionales y perinatales no son públicamente reconocidos ni socialmente expresados. “La pareja se siente desautorizada para hablarlo porque no ha habido nacimiento, bautizo o entierro; el niño no tiene nombre, no quedan fotos ni recuerdos, nada que pudiera avalar su existencia. Sin embargo, el niño/a es su hijo/a desde la concepción, en la imaginación, en las expectativas y esperanzas de los padres y de la familia” (Alba Payàs).

En algunos casos se tiende a medicalizar en exceso la reacción de duelo mediante psicofármacos que a veces pueden impedir o entorpecer el desarrollo normal del duelo. “La muerte de un recién nacido es una situación que se ha afrontado hasta ahora negándole importancia, con bastante indiferencia. Los hospitales han tendido a minimizar el impacto que estas muertes tienen sobre los padres porque piensan que al no haber conocido al hijo, es como si no tuvieran derecho a realizar un duelo por el bebé muerto” (Alba Payàs).

El problema que tiene una madre que pierde un bebé de pocas semanas de gestación no es sólo que la sociedad no los considere a ella como madre y al bebé como hijo, sino que ella misma tenga dificultades para imaginarse como un bebé al ser que habitaba en su interior. Para una madre que pierde su bebé en la última etapa de la gestación, puede ser terrible que no le permitan verlo, despedirse de él como de cualquier ser querido. Si tiene la posibilidad de verlo y de poder despedirse de él, tendrá un buen inicio del duelo, y ello facilitará su elaboración. Pero a una madre que pierde su embarazo en las primeras semanas de gestación, no se le permite imaginar a su hijo con forma humana.

¿Cómo llevará a cabo su puerperio una mujer sin su bebé? Si el puerperio como etapa en el ciclo psicosexual y emocional de la mujer está en general desvalorizado, si no hay bebé, ni siquiera se tiene en cuenta. Es habitual que las mujeres que han sufrido pérdidas gestacionales y perinatales no puedan acercarse ni mirar a otros bebés.

El puerperio es una época especial en la vida de una madre, tanto si tiene a su bebé en brazos como si no. Si una mujer recibió tras su parto un bebé sano, puede parecer hasta desequilibrada a los ojos de quien no entiende cómo se vive este período. ¿Qué parecerá la que, además de la necesidad de abrazar a su bebé, con los pechos llenos y los brazos vacíos, tiene que elaborar el duelo por su pérdida?

La atención a la muerte perinatal y neonatal siempre ha sido un tema que se ha ignorado y minimizado dentro de los espacios de la maternidad. En España existen ejemplos de maternidades nuevas, construidas e inauguradas hace pocos años, donde se sigue ignorando esa necesidad. En hospitales más avanzados ya se habla de “circuitos de duelo” dentro de la planta de maternidad, es decir, no mezclar padres que han tenido un bebé sano con padres que acaban de perder a su bebé y asignar un espacio concreto para el duelo.

Se sabe, hay algo que el lenguaje no puede nombrar. Quien pierde un padre es huérfano y quien ya no tiene a su pareja es viuda o viudo. Pero no existe palabra para referirse a los padres a los que se les muere un hijo. Y quienes sufren la muerte de un bebé o se transforman en padres de un nacido muerto no sólo deben atravesar esa experiencia, también deben enfrentar la escasez de recuerdos producto de la poca vida de ese hijo que no fue.

No intentes consolarme con palabras mortales o con delicias espirituales.

Nada más importa. La amarga estación de hielo que enfrento no puede sanar

Con curitas o con un beso

Así que por favor no trates de quitar mi dolor. Es todo lo que queda.

Es la única emoción que puedo sentir.

Y no preguntes acerca de mi condición. No puedo contestar con palabras vacías.

Mi bebé ha muerto.

Pero como el mundo continúa en completo olvido, por favor detente un momento

No me impulses a abandonar su memoria. Ofrece tu bondad

Habla a mi alma con palabras suaves. Imparte condolencia con ojos compasivos

Porque su vida merece mi dolor y tu recuerdo.

Mi bebé ha muerto, pero no en vanidad sin sentido.

Permítele a ella llevarte más cerca de aquellos a quien amas.

Descubre a través de su existencia lo verdaderamente frágil de la vida.

Comparte conmigo su recuerdo. Su nombre es Cheyenne.

“Dear Cheyenne”, 1996, Joanne Cacciatore

Fuentes: http://duelogestacionalyperinatal.com/ http://lacunavacia.com/http://lasvocesolvidadas.com/Guía para la atención a la muerte perinatal y neonatal

Gracias a mis compañeras, las psicólogas Mónica Álvarez y Cristina Silvente, autoras de los libros La cuna vacía y Las voces olvidadas, por haberme enseñado tanto acerca del duelo gestacional y perinatal.

Meritxell Sánchez Costa

Psicóloga perinatal

www.meritxellsanchez.com

Anuncios

A l’ombra d’un geni: Reflexions sobre el talent artístic i l’amor

S’ha escrit i parlat molt sobre les relacions entre les persones. De fet, a les persones, ens han interessat sempre les mateixes coses. És potser per aquest motiu que existeix la literatura: la voluntat de crear mons de ficció que serveixin per explicar la vida. Encara que el món giri, sempre canviant, les persones continuem obsedides per les històries que parlen del món i de la gent.

El talent artístic i l’amor són dues qüestions complexes. Poden anar agafades de la mà ambdues coses? És el talent artístic incompatible amb la capacitat d’estimar? Pot el creador, en la seva recerca de bellesa, arribar a perjudicar les persones que s’acostin a la seva obra? Són nombrosos els llibres que penetren en l’infern quotidià de conviure amb genis com Picasso, Orson Welles o J.D. Salinger. Ens els descriuen sovint com dèspotes, egocèntrics, destructius, manipuladors, posseïdors d’una elevada i afilada intel.ligència.

Quan s’aprofundeix en les vides d’alguns genis, hom extreu la percepció que les seves relacions amb dones –filles, esposes, amants…- estan mancades d’equilibri emocional. Els testimonis de sofriment al costat d’homes brillants són nombrosos: L’escriptor Norman Mailer va apunyalar greument la seva dona durant una crisi psicòtica. Zenobia Camprubí es passava hores tancada al labavo mentre Juan Ramon Jiménez escrivia, perquè el poeta no suportava ni el soroll més insignificant ni que el deixessin sol. En el llibre El guardián de los sueños, la filla del novel.lista J.D.Salinger afirma que el seu pare va negar-se a pagar-li els estudis universitaris i les factures del metge i que, en quedar-se la seva mare embarassada, la va recloure a casa i va prohibir-li les visites. En el llibre L’Avi, Marina Picasso, la néta del pintor, descriu a Picasso com un avi tirànic, incapaç d’un gest de tendresa.

Amb freqüència, les dones que van compartir les seves vides amb homes brillants tenen uns trets en comú: una infància difícil, sobretot pel que fa a la relació amb el pare, baixa autoestima, sensibilitat, alta creativitat i intel.ligència elevada. Aquests trets són clau per explicar les tempestuoses relacions entre unes dones que escullen una vida que les mena a la submissió.

En primer lloc, hi ha el fantasma d’una infància infeliç sovint marcat per una relació paterno-filial conflictiva. Els patrons de conducta que s’han viscut de forma freqüent i continuada durant la infantesa tendeixen a repetir-se a l’etapa adulta. La psicòloga i escriptora Remei Margarit afirma que si la dona “va aprendre a relacionar-se amb el primer personatge masculí adult de la seva vida (el pare) i aquest va exercir el paper en unes coordenades d’allunyament o brusquedat, pot passar que en la seva vida adulta reprodueixi aquest mateix allunyament, brusquedat o inabastabilitat en les seves relacions de parella lliurement escollides. Així, torna al camp del que ja és conegut, que, paradoxalment, inspira menys temor”. Exemples ben representatius d’aquest fenomen són: l’alcoholisme del pare de l’escriptora Joyce Maynard –amant de J.D.Salinger-, Luce DePeron -esposa del pintor Oswaldo Guayasamín-, que va aprendre a ser valenta i aguantar el dolor físic davant la violència del seu progenitor (anys més tard, també rebria maltractaments per part del seu marit), Rita Hayworth, que va tenir un pare que abusava sexualment d’ella, segons s’insinua al llibre Si aquello fue felicidad de Barbara Leaming.

De la mateixa manera, també pot produir-se el mateix fenomen després d’una relació materno-filial conflictiva. Així, es diu que durant la seva vida adulta, la soprano Maria Callas va entregar-se a amors destructius a causa de la manca d’afecte per part de la seva mare, que sempre havia desitjat intensament tenir un nen.

En segon lloc, la baixa autoestima podria explicar, en part, que moltes d’aquestes dones es deixessin sotmetre a maltractaments, físics o psíquics. Una de les característiques de les persones amb una autoestima baixa és que poden acabar convencent els altres que el concepte negatiu que tenen de si mateixes es correspon a la realitat. No és estrany que si algú insisteix en dir que és avorrit, mediocre o poc desitjable, finalment, els altres acabin per creure-s’ho. Un punt important és que l’autoestima hauria de ser independent i autònoma, però està inevitablement condicionada per la societat on vivim. Les expressions crítiques que denigren l’autoestima són el producte d’una valoració subjectiva, i condicionada socialment, de l’estàndard de perfecció.

En tercer lloc, la gran sensibilitat i creativitat, lligades a una intel.ligència esmolada, explica que aquestes dones experimentessin una gran curiositat per les coses i un desig immens de desenvolupar una activitat intel.lectual. La necessitat d’estímuls intel.lectuals era enorme, però l’entorn no els permetia portar a terme el seu desig. Una de les escasses opcions per evitar resignar-se a allò que volien fer, passava per unir-se a un home que tingués el mateix desig. Així, casades amb un geni que estava immers en un projecte creatiu i important per la societat, podien satisfer, d’alguna forma, el seu desig.

Carlos Bermejo, psicoanalista i professor de la Universitat de Barcelona, sosté que, durant segles, “si una dona tenia el desig o volia participar en una activitat, només li quedava el camí de casar-se amb un home que tingués el mateix desig o un de semblant, i realitzar-lo a través d’ell, amb ell o fins i tot contra ell. Només li quedava el mecanisme psicoanalític de la identificació: Jo sóc ell”.

En aquest sentit, l’escriptora Rosa Montero, en el seu llibre Historias de mujeres, considera que “tradicionalment, les dones van ser educades per sentir-se impostores i alienes al món exterior, en l’àmbit professional, actiu i creatiu. Com que ni l’entorn els permetia desenvolupar els seus afanys intel.lectuals (recordem que les dones no van poder estudiar a la universitat fins ben entrat el segle XX), moltes escollien recolzar un home genial per col·laborar d’alguna manera en un projecte creatiu i transcendent. Però aquesta és una situació psicològicament perversa, i no és estrany que es deixessin sotmetre a aquest tipus de maltractaments i càstigs”.

D’altra banda, tot i que a primera vista puguin semblar clarament relacions caracteritzades per un domini de l’home sobre la dona, s’estableixen uns vincles intensos basats en carències, culpes, mecanismes de dependència, etc. El geni manté una relació amor-odi amb la seva companya, precisament perquè la dependència a ella és forta, tot i que paradoxalment, el geni percep la dona com un obstacle en el seu camí cap a la creació. La psicòloga Remei Margarit sosté que “el geni maltracta la seva víctima i això el fa sentir-se superior, i la víctima, al seu torn, ostenta el poder de ser l’objecte que el maltractador necessita. S’estableix una relació sadomasoquista compartida per tots dos. És la creació d’un món tancat”.

Viure al costat d’un home el qual la seva obra és considerada extraordinària és submergir-se en un món complex. És viure un amor ple de sacrifici, sofriment i contradiccions. Camille Claudel, amant d’Auguste Rodin, va ser considerada amb insistència una simple deixebla del seu amant. És probable que aquest fet, a poc a poc, amb tot el que comporta, enfonsés Camille. Quan a Rodin li van preguntar en una ocasió per la seva alumna i companya, l’escultor va dir: “Jo li he ensenyat on pot buscar or, però l’or que troba és només seu”. Aparentment, Rodin mai valorà la seva alumna, malgrat es tractava també de la seva amant. No va saber reconèixer (o no va voler reconèixer) el talent ni l’esforç de Camille. De fet, l’escultor mai va pagar-li un sou fix. És probable que el menyspreu cap a Camille no fos més que una reacció, potser a nivell inconscient, davant una dona que podia igualar, o fins i tot superar, l’obra de l’escultor. D’aquesta manera, la por a que Camille pogués fer-li ombra podia provocar aquesta actitut negativa envers ella.

Un altre cas és el del matrimoni d’Orson Welles i Rita Hayworth. La diva va arrossegar tota la vida la manca d’afecte. Per a Orson Welles, la seva esposa era una neuròtica i una gelosa patològica. El geni del cinema no comprenia que darrera la deessa de Hollywood s’amagava una dona insegura, amb una necessitat enorme de ser estimada. “Els homes es fiquen al llit amb Gilda i s’aixequen amb mi”, solia dir Rita Hayworth. En la mateixa línia, a Picasso li resultaven insofribles els plors de la seva esposa, Françoise Gilot. “Eres una Venus quan et vaig conèixer. Ara ets un Crist romànic. Així, no m’interesses”, li va etzibar Picasso un dia en veure-la plorant.

A més, es tracta de dones admirables, que desenvolupen la seva activitat –ja sigui la pintura, el cinema, l’escultura o el cant- d’una manera excel·lent. Si l’entorn hagués permès que les dones portessin a terme els seus afanys intel·lectuals, moltes d’aquestes dones ara serien considerades genis o talents artístics. Sortosament, la situació està canviant molt de pressa. Actualment, la genialitat no queda restringida als homes, precisament perquè les circumstàncies socials han canviat. No obstant això, algunes d’aquestes dones són considerades talents artístics. És el cas, per exemple, de la soprano Maria Callas. De fet, Callas és un cas ben conegut de talent arquetípic, també denominat talent escàs o inspirat. Aquest tipus de talent és aquell que és gairebé únic, i que destaca només en una àrea molt especial i concreta. És primordial l’impacte de l’excel.lència de la seva personalitat i de la seva obra en la història. Aquest tipus de talent acaba, socialment i històricament, establint-se com a mite. Així, Maria Callas, que va sofrir un marit agressiu i infidel –Aristòtil Onassis- i arribà a l’extrem en què no podia cantar sense prendre tranquil.litzants, és avui un mite, tant per la seva obra com per la seva personalitat.

Com he dit abans, es tracta de dones molt intel.ligents i amb una gran capacitat creadora. Crec que això explica els maltractaments i les humiliacions a què els genis sotmetien les seves esposes o amants. Eren dones que els feien ombra, però que, a la vegada, necessitaven per tal de realitzar de manera excel.lent la seva obra (recordem que la majoria d’aquestes dones col·laboraven en l’obra de l’home, arribant fins i tot a renunciar a la seva pròpia carrera artística). Ells es veien immersos en una espiral d’amor i odi on només hi tenen cabuda els sentiments contradictoris. Elles sacrificaven el seu talent o  la pròpia vida. Françoise Gilot va fer miracles per tenir cura dels seus dos fills i alhora seguir pintant a l’ombra de Picasso. Zenobia Camprubí va ofegar la seva creativitat i només va aconseguir ser considerada musa de Juán Ramón Jiménez. Tal i com ja he comentat amb anterioritat, l’esforç i el talent de Camille Claudel van ser destruïts pel seu amant i mestre, el cèlebre escultor Rodin. Adele Mailer, després de deu anys de relació amb l’escriptor Norman Mailer, era addicta a l’alcohol, havia deixat la feina, no pintava i es centrava únicament en tenir cura de les seves filles. La cèlebre pintora Frida Kahlo també va sofrir un matrimoni ple de dolor amb el muralista Diego Rivera. En el seu diari, Frida va escriure: “Per què li dic Diego meu? Mai ha estat ni serà meu. És d’ell mateix”.

Després d’aquesta informació acurada sobre el tema en qüestió, torno a formular la pregunta del principi de l’article: El talent artístic és incompatible amb la capacitat d’estimar? Estimar pot semblar ben fàcil, però es tracta d’un aprenentatge i, com tots els aprenentatges, no és un procés fàcil ni ràpid. L’amor no és un fenomen accidental i mecànic que simplement s’experimenta, és un art, quelcom que requereix aprenentatge. L’amor no és tan sols un sentiment. Tal i com sosté Erich Fromm en la seva coneguda obra El arte de amar, “estimar algú no és tan sols un sentiment poderós –és una decisió, un judici, una promesa-. Si l’amor no fos més que un sentiment, no existirien bases per la promesa d’estimar-se eternament. Un sentiment comença i pot desaparèixer. Així, l’amor és exclusivament un acte de la voluntat i un compromís”. Si entenem que l’amor és essencialment un acte de voluntat, la decisió de dedicar la nostra vida a la de l’altra persona, és probable que alguns genis no hagin estimat les dones amb qui compartien la vida, perquè l’egocentrisme és sovint incompatible a la capacitat d’estimar els altres. Molts s’hauran esforçat en aconseguir-ho, d’altres ni tan sols ho hauran intentat. El creador dedica la seva vida a la seva obra, a la recerca constant de la bellesa. Alguns genis són incapaços d’estimar. Aquesta mancança pot ser deguda bàsicament a un egocentrisme i un cert desequilibri emocional.

L’exemple potser més representatiu d’aquesta carència el trobem àmpliament documentat en el llibre de Marina Picasso, publicat recentment. En L’Avi, Marina confessa que va necessitar catorze anys de psicoteràpia per superar els seus problemes, així com per entendre el seu avi. A Picasso només li importava la pintura, i li molestava tot allò que podia influir de forma negativa en la seva obra. Marina relata: “La seva obra era el seu únic llenguatge i com un bulímic devorava la vida, les coses, les persones. A l’avi no li agradava asseure’s a menjar perquè era temps robat a la creació. Per crear havia d’aniquilar tot el que pertorbés la seva creació”. Si Picasso era incapaç fins i tot de seure a taula, és perquè no sabia estar amb els altres. No sabia identificar correctament els sentiments dels altres, i reaccionava amb evitació i rebuig davant els intents d’aproximar-se per part de la seva família. Bé podria ser que se sentís atacat, en el seu procés de creació, i reaccionés allunyant-se o ferint les persones que l’estimaven. Amb el temor que algú o quelcom pertorbés la seva obra, es tancà en si mateix, consagrat a l’art. Així, es tanca una finestra per on abocar-se al món i es perd la capacitat d’assaborir plenament la vida. És la profunda solitud del creador.

Meritxell Sánchez Costa

Baby blues y depresión posparto

Después del parto, muchas mujeres sufren cambios en el estado de ánimo: irritabilidad, fatiga, llanto, pérdida del apetito, alteraciones del sueño y labilidad emocional. Si estos síntomas aparecen justo después del parto, se trata del Baby blues, que puede durar unas horas o desaparecer entre 10 y 15 días después. El Baby blues es una reacción normal que dura hasta 15 días después del parto y se da entre un 50 y un 85% de las mujeres.

Una de las causas son los cambios hormonales durante el embarazo y el parto (como la disminución de los niveles de estrógenos, protectores de la salud mental).

Sin embargo, algunas mujeres manifiestan síntomas más intensos y duraderos, caracterizados como Depresión posparto. Alderedor de un 10-15% de las mujeres sufre este trastorno.

La depresión posparto necesita ser diagnosticada y tratada por un profesional de la salud mental. Se caracteriza por síntomas como:

-estado de ánimo negativo, tristeza, desesperanza.

-pérdida de interés y del placer en las actividades habituales

-alteraciones del sueño

-agitación o enlentecimiento psicomotriz

-falta de energía y fatiga

-sentimientos de inutilidad y culpa

-deseos de morirse

-preocupaciones excesivas por la salud del bebé

-evitación de la interacción con el bebé por miedo a hacerle daño

Algunas de las intervenciones aconsejadas en el tratamiento de la depresión posparto se centran en la mejora del vínculo entre la madre y el bebé, como la lactancia materna, que disminuye la ansiedad de la madre, favorece estados emocionales de bienestar y ayuda a establecer y reforzar el vínculo con el bebé.

Se ha demostrado que los grupos de mujeres que acompañan a la madre en el proceso de gestación, parto y crianza contribuyen a disminuir la depresión posparto hasta en un 60%.

Psicología perinatal

La psicología perinatal aborda los cambios emocionales y psicológicos que se producen durante el proceso de maternidad, desde la preconcepción hasta la crianza. Es el ámbito de la psicología que se dedica al proceso del embarazo, parto y posparto, así como el vínculo con el bebé. Entiende este período como una crisis vital, un cambio vital que produce una transformación a nivel psíquico y emocional en la mujer.

Su objetivo es aumentar el bienestar y la salud de la mujer, el bebé y la familia, fomentando las capacidades y habilidades y la autoestima de la mujer, así como tratar las dificultades que puedan surgir por el camino:

  • Dificultades para concebir un hijo
  • Ansiedad, miedos, intranquilidad durante el embarazo
  • Miedo al parto
  • Partes difíciles o traumáticos (Trastorno por Estrés Postraumático después del parto)
  • Depresión posparto
  • Dificultades con la lactancia
  • Dificultades de adaptación a la maternidad / paternidad
  • Duelo por la pérdida del bebé (duelo gestacional o perinatal)
  • Supervivientes de abuso sexual
  • Desarrollo de un vínculo seguro con el bebé
  • Desarrollo de la primera infancia
  • Bebés prematuros
  • Crecimiento personal desde la maternidad consciente