De cómo sané mis heridas como madre y como mujer

Martí a GramuntellTe hago llegar lo que he escrito. Espero que sirva para que otras personas sepan que existe una salida para cualquier dificultad que nos plantea la vida. Y, sobretodo, que con tú ayuda es mucho más fácil encontrarla. Gracias por todo!!

“Todos mis deseos se habían cumplido cuando a los seis años de casarme y tener mi negocio propio, me quedé embarazada. Nunca pensé que aquella felicidad que sentía sería mi futura desgracia. Un indeseable posparto, hizo desmoronar toda aquella felicidad, que sin saberlo, había sido durante todo ese tiempo, una ilusión óptica. El dolor físico de la episiotomía, el no tener conocimiento sobre la lactancia materna, etc.., me hicieron sentir rechazo hacia mi hijo. Sentía que me dominaba, que me maltrataba al darle el pecho, porque era muy doloroso…Llegué a odiarlo y querer volver al trabajo para que aquel dolor desapareciera.

A través de Meritxell conocí la verdad. El hecho de haber sido una niña enfermiza, con miedo al rechazo y al fracaso, me hizo ser sumisa y vulnerable, con todos los que me rodeaban. Gracias a ella, me dí cuenta que era capaz de hacer las cosas y que tenía valor suficiente para plantarle cara a la vida.

Ahora he conseguido resurgir de mis cenizas y me siento con fuerza para seguir viviendo al lado de los que me quieren”.

Elena Nogueira (noviembre de 2014)

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